Las grasas y la depresión

CIENTÍFICOS ESPAÑOLES ANALIZAN EL ROL DE LAS GRASAS EN LA DEPRESIÓN

Laura Tardón - Santiago de Compostela - 28/01/2011 - 22:16 h.

Mejor frutos secos que pasteles. No sólo por cuestiones cardiovasculares, sino por salud mental. El consumo de grasas saturadas y trans, presentes sobre todo en los productos industrializados y la comida rápida, incrementa el riesgo de sufrir depresión. "En comparación con las personas que no las ingieren, sus probabilidades se incrementan en un 42%".

"Nuestro objetivo era analizar el rol de las distintas grasas en el desarrollo de la depresión. Apenas hay literatura científica al respecto", expone Miguel Ángel Martínez-González, director de la investigación, realizada por las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria. Al contrario que las trans, añade, "descubrimos que el aceite de oliva y las grasas poliinsaturadas (abundantes en el pescado) protegen contra las enfermedades mentales y están asociadas con un menor riesgo de depresión".

Estos resultados podrían explicar por qué hay mayor incidencia de depresión en el norte que en el sur de Europa.En países como España y Grecia, consumimos más legumbres y usamos mucho el aceite de oliva. En Holanda, Noruega, Dinamarca, etc., se consumen más lácteos (grasas saturadas), mucho pan untado con margarina (con trans) y bollería industrial".

En los últimos años se ha incrementado este problema de salud mental y, de forma paralela, parece que también empezamos a sustituir las verduras y el pescado por productos industriales como bollería y comida rápida. 

Los resultados confirman esta asociación. Después de examinar la dieta diaria y el estilo de vida de 12.059 personas durante una media de seis años, y teniendo en cuenta la posible influencia de otros factores, "observamos que un 30% de las depresiones serían atribuibles a un alto consumo de grasa perjudicial", concluyen los científicos españoles.

Actualmente, la depresión afecta a unos 150 millones de personas en el mundo. Como recuerda Miguel Ángel Martínez-González, "se trata de la primera causa de pérdida de años de vida sana en los países desarrollados (por años de incapacitación e incluso suicidios), por lo que las acciones preventivas son fundamentales". 

Dieta y pérdida de memoria

De la misma manera que el tipo de alimentación influye en las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, también lo hace en el desarrollo de depresiones y en el deterioro cognitivo. 

Al final, somos lo que comemos y está demostrado, tal y como indica Miguel Ángel Martínez-González, que "la dieta mediterránea reduce las probabilidades padecer diabetes, hipertensión y obesidad", y por lo tanto, del deterioro cognitivo que pudieran producir estas afecciones.

Lo ideal sería, concluye el investigador español, "que los fabricantes de alimentos quitasen las grasas perjudiciales o al menos informasen de este contenido en el etiquetado. Tendría que estar legislado".

Fuente: El Mundo



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