«ES UNA VERGÜENZA QUE PARA MANTENER UNA SITUACIÓN PRIVILEGIADA APELEN AL DERECHO COMPARADO CON OTROS PAÍSES"
Jubilación a los 67 sí o sí. El Gobierno ya lo ha dicho, lo ha escrito y está a punto de llevarlo a la mesa del Consejo de Ministros: la edad legal de jubilación de los españoles se extenderá dos años más. Y en medio de esta medida, impopular donde las haya pero entendida para garantizar las pensiones de las generaciones venideras, llega la clase política y hace una de las suyas cuando surge una voz desde dentro –la de la diputada de UPyD, Rosa Díez–, que pide un ejercicio de responsabilidad para que las Cortes Generales revisen el privilegiado sistema de protección social y de pensiones que rige en exclusiva para diputados y senadores. ¿Recuerdan? Dos legislaturas en un escaño y uno ya tiene garantizada cuando se retire la pensión máxima de jubilación.
Bueno, ya habíamos contado, el pasado diciembre, que ni Congreso ni Senado estaban por la labor de atender la petición de la diputada de UPyD. De hecho Díez tuvo que registrar hasta tres escritos ante la Mesa de sendas Cámaras para que su propuesta fuera, al menos, contestada. Al tercer intento, ya se le dijo que el Parlamento consideraba «válido y adecuado» el sistema de pensiones de sus señorías y que no había intención de cambiar el modelo. Ahora, sin embargo, el Letrado Mayor de las Cortes Generales se ha dirigido a la diputada en cuestión para hacerle saber por escrito los motivos por los que caerá en saco roto su propuesta. ¿Adivinan? Uno: que la situación de diputados y senadores «no es comparable a la del conjunto de los ciudadanos» porque los primeros «son representantes del pueblo español y no tienen una relación laboral no estatutaria con las Cámaras a las que pertenecen». Y dos: que las Cortes Generales no son las únicas que prevén un régimen de protección social para sus parlamentarios que incluyen prestaciones sobre presiones, además de que «ni siquiera han sido pioneras en esta cuestión».
El Lertrado Mayor apela a las jubilaciones de parlamentarios italianos, británicos, franceses y alemanes para justificar las que tienen los diputados españoles y defiende también la indemnización por cese de actividad parlamentaria ya que sus señorías no tienen derecho al subsidio por desempleo. Conclusión: las Mesas del Congreso y del Senado consideran que el acuerdo unánime de todos los partidos alcanzado en 2006 para aprobar el Reglamento de Pensiones de sus señorías «establece un tratamiento digno para quienes han sido representantes de los españoles» y lo consideran «económicamente moderado», además de «viable» en comparación con las previsiones establecidas en otros «parlamentos o instituciones públicas». Es más, defienden que las prestaciones que reciben los parlamentarios nacionales se pueden situar en un perfil «medio/bajo» si se comparan con las prestaciones fijadas para quienes fueron, por ejemplo, eurodiputados o miembros de Gobiernos autonómicos. Lo mismo podrán decir los pensionistas españoles cuando se apruebe la extensión de la edad de jubilación a los 67 en relación con los pensionistas italianos, franceses o británicos. Pero como ningún partido invocará el Derecho comparado en relación con las pensiones del común de los mortales, al menos la diputada de UPyD sí ha hecho saber que «es una escandalosa falta de respeto a los ciudadanos que quienes van a legislar sobre las condiciones exigibles a todos los españoles para acceder a una pensión se nieguen a tocar las propias».
Fuente: La Razón
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Quejarse de los políticos tiene sentido en una dictadura, en una Democracia ninguna, los culpables somos nosotros, que los hemos puesto ahí con nuestros votos, será necesario entonces tomarse más en serio el acto de votar, y desde luego quedarse en casa es una forma de no hacerlo. Desde una lógica democrática (ya que el Gobierno somos nosotros, los votantes, y los políticos administradores contratados: nuestros empleados) los ciudadanos deberíamos disponer de mecanismos para sacar a toda esta gente de la política, que las listas electorales fueran abiertas sería lo razonable, pero parece que esa no es la lógica de los partidos. Además, tanto PP como PSOE tienen centenares de imputados cada uno de ellos, y como los presidentes de sus partidos no los mantienen limpios (como sería su obligación) expulsando a toda esta gente, el único camino que nos queda a los ciudadanos para corregir esta situación es penalizar al completo a PP y PSOE no votándoles, queda así como único partido nacional viable entonces UPyD, dirigir el voto hacia ellos, en la situación actual, es el único movimiento que favorecería a los ciudadanos, produciendo un efecto de limpieza en los demás partidos al ver que mantener la corrupción les hace perder sus cargos. Esto no tiene nada de visceral o personal, no hay preferencias por uno u otro partido, lo que si existen son herramientas de toma de decisiones que así lo aconsejan. Si alguien quiere profundizar en el tema aconsejaría leerse algo sobre Teoría de Juegos, especialmente los trabajos de Robert Axelrod acerca de 'Estrategias Evolutivamente Estables' (Economía de Traición=Pérdidas, Economía de Colaboración=Ganancias) y los trabajos de Harold Black sobre Realimentación, especialmente la mayor conveniencia de las Realimentaciones Locales (listas abiertas) frente a las Realimentaciones Globales (no votar ni al PP ni al PSOE), además del estudio de los especialistas en Teoría de Juegos sobre la Economía de los Abogados Divorcistas en contra de sus clientes (Abogados Divorcistas=PSOE y PP, Clientes=Ciudadanos). Una vez que los votantes hayamos tomado de nuevo el control (cosa que ahora mismo no ocurre) lo siguiente será empezar a exigir medidas (como que la ley de pensiones los incluya) que pongan a los políticos más en contacto con la realidad de lo que lo están ahora.
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