Lucía Molares: “Está claro que este es un Gobierno presidencialista, dependo de Feijóo”

CAFÉ DE REDACCIÓN

David Reinero - Santiago de Compostela - 11/07/2009 - 21:28 h.

Lucía Molares sonríe constantemente y no repara incluso en soltar alguna carcajada durante el café de redacción. Ella misma se define como “bromista”. Por ello, entre los apelativos de “superdelegada” emitidos desde su partido o de “minidelegada”, como critica el alcalde de Vigo, Molares opta por el punto intermedio. “Déjalo en delegada a secas”.

 

De todas las delegaciones creadas, la suya es la más “innovadora” ya que el resto están en capitales de provincia. Se ha escrito mucho sobre ello, pero ¿cómo explicaría su cargo?

La delegación de la Xunta en Vigo se ha llevado muchas páginas por la polémica iniciada por el Ayuntamiento de Pontevedra entre los delegados de Pontevedra y Vigo. Pero es más simple que todo eso. El cambio que se produce ahora se debe al objetivo marcado por el nuevo Gobierno de una mayor austeridad en un momento complicado por la crisis. Se han reducido los altos cargos en los servicios centrales de la Xunta en un 30 por ciento y en las delegaciones se ha pasado de 52 a 5. En cuanto a Vigo, ya antes de que se transfiriesen competencias del Estado a la comunidad autónoma existían en la ciudad delegaciones estatales de la Seguridad Social o del Insalud. Con las de la Xunta, mi función básica es la de representación y coordinación de todas las competencias en los 14 concellos en los que en principio está previsto que se cree el área metropolitana. Esa visión de conjunto es buena. Y ni a Pontevedra se le eliminan competencias ni Vigo pierde nada. Porque el ciudadano lo que quiere es que se le solucionen los problemas.

 

Y a nivel personal, ¿cómo lleva el cargo y la confrontación política generada?

A nadie le gusta que hagan una manifestación contra su cargo. Las protestas no fueron nada personal, el propio alcalde de Pontevedra, Fernández Lores, y colectivos vecinales de aquella ciudad me dijeron que no tienen nada contra mí, pero nunca resulta agradable. En cuanto al puesto, prefiero siempre pensar en qué puedo aportar yo al cargo y no lo que el cargo me puede aportar a mí.

 

Más allá de la polémica con Pontevedra, y en una ciudad como Vigo con un fuerte peso del Concello, el Puerto o Zona Franca, ¿cómo está funcionando la cooperación entre las administraciones y con usted misma como nuevo referente político?

Me cuesta verme como un referente político. Los que nos dedicamos al servicio público debemos pensar más en el administrado y no tanto en los puntos de vista partidistas. Lo importante es que Vigo crezca sumando porque si Zona Franca funciona, el Puerto tendrá más actividad, y eso será bueno para el Concello. Por eso, nunca he entendido los protagonismos personales. Tenemos que poner todos de nuestra parte y no entorpecernos.

 

Pero la relación entre la presidenta del Puerto, Corina Porro, y el alcalde, Abel Caballero, no parece muy cordial.

En eso no me meto. Mi relación con Caballero, como concejala de la oposición, siempre fue de respeto y con un buen trato mutuo. Las opiniones diferentes no evitan que podamos tener un trato cordial y amable. Sé que a veces no lo hacemos, pero es lo que quieren los ciudadanos, porque la mitad de la gente no sabe quién es conselleiro o concejal, es algo que muchas veces solo nos importa a los políticos y a los periodistas.

 

Frente a otros lugares, como la propia A Coruña en la época de Francisco Vázquez, ¿por qué Vigo no es una ciudad de grandes líderes?

Somos la ciudad líder de Galicia, pero somos gente discreta. Vigo creció muy rápido y hay poca gente que naciese en la ciudad. La gente de Bouzas o de Lavadores sigue diciendo “voy a Vigo” cuando va al centro. Es verdad que la ciudad ha necesitado que los políticos creyesen en Vigo, y que no se ha compensado a Vigo por su esfuerzo con las infraestructuras que necesitaba. Hay que ver, por ejemplo, el caso del Auditorio, que se está construyendo aún ahora cuando ciudades de toda España mucho menores ya lo tienen. Vigo necesita esos servicios y no tanto un liderazgo personal. Eso no es bueno.

 

¿Cuales son habitualmente sus interlocutores políticos y a quién deberá rendir cuentas?

En la Administración la jerarquía es muy importante. En la Xunta suelo hablar con los conselleiros y los directores generales, pero orgánicamente dependo de la Consellería de Presidencia, de Alfonso Rueda. Y en última instancia del presidente Feijóo. Está claro que este es un Gobierno presidencialista en el que el propio presidente tiene una visión clara de dar respuestas a los ciudadanos más que de ejercer el poder. Él mismo es un funcionario. Por debajo mía, la mayoría de los expedientes se resuelven por parte de los jefes territoriales; estamos apostando por esa estructura funcionarial, queremos que participen también de la gestión de la Administración. En cuanto al resto de administraciones, también he llamado en varias ocasiones al subdelegado del Gobierno en relación con la huelga del metal.

 

Feijóo le marcó el objetivo de impulsar el área metropolitana, pero en esos 14 concellos dominan ahora PSOE y BNG. ¿Retrasará la Xunta su formación a la espera de los resultados en las Municipales de 2011?

Estamos intentando cumplir nuestro programa electoral y ese fue uno de los temas que concretó explícitamente Feijóo en su discurso de investidura. Pero por hacerlo rápido no se va a hacer mal. Hay que sacarlo adelante con consenso y no viendo quién esté en cada sitio.

 

¿Pero se podrán compatibilizar cinco administraciones (Estado, Xunta, Diputación, concellos y área) sobre el mismo territorio?

Lo mismo se planteó cuando se crearon las comunidades autónomas y han convivido bien hasta ahora. Hay que adaptar las estructuras a la realidad social, porque al final siempre se legisla por detrás de la sociedad. Y en el área metropolitana nos debemos basar en conseguir que se usen los recursos de forma eficiente.

 

¿Cómo se le explica a un ciudadano que no tiene acceso a determinados servicios, como un transporte integrado, que sí se disfrutan en otras ciudades de España?

Estamos trabajando, se está haciendo un plan de movilidad para luego definir las infraestructuras necesarias. El área metropolitana debe estar para dar esas respuestas, que los ciudadanos tengan servicios comunes más eficientes, en transporte, en empleo o en turismo.

 

Existen problemas comunes a Vigo y A Coruña, como la falta de dotaciones judiciales, conflicto en el que Xunta y concellos se responsabilizan mutuamente. ¿Cómo desbloqueará eso y qué se puede hacer para que el Celta, por ejemplo, no tenga que resolver su concurso de acreedores en Pontevedra?

Lo habitual con todas las expropiaciones para las obras que acomete la Xunta es que los concellos realicen las expropiaciones. La Ciudad de la Justicia de Vigo es necesaria y se va a quedar pequeña en cuanto se haga, por eso haremos todo lo posible para que el Concello nos ceda los terrenos. En cuanto a lo del Celta, mi deseo es que cualquier vecino, más que el Celta, pueda resolver todas sus gestiones en Vigo, hay que acercar la administración al ciudadano.

 

Usted firmó en Vigo a favor de la Torre de Hércules como Patrimonio de la Humanidad, pero Abel Caballero no.

La Xunta impulsó una campaña en toda Galicia de recogida de firmas y debe ser un orgullo para todos los gallegos. En aquel acto, a mí me dijeron que iría el alcalde a la misma hora que yo, e incluso le llamé para no empezar sin él. Pero no vino, y dos horas después coincidí con él en otro acto. Yo me siento muy orgullosa de la Torre de Hércules.

 

¿Qué le parecen las imágenes del coche de Touriño en venta? ¿No dan la impresión de un cierto revisionismo, de que son un símbolo de la vuelta atrás de este Gobierno con respecto a políticas del anterior y de que se está usando la Xunta para hacer política de partido?

Este es un Gobierno del PP para los que nos han votado y para los que no. El PP tiene legitimidad para gobernar con su programa y eso no es gobernar para el PP. Y sobre el coche, no comparto esa visión. Las cosas hay que decirlas sin dramatismo y con respeto, y con el coche de Touriño se pensó más en sus necesidades que en las de los ciudadanos. Probablemente hay cosas que el bipartito hizo peor que en el tema del coche, pero es lo que tuvo más repercusión mediática. Y ahora se opta por dedicar el dinero a las familias o las empresas. Esas fotos del coche en venta lo que ponen de manifiesto es nuestra coherencia con nuestro programa electoral. Era un gasto desmesurado y ahora se ejecuta lo prometido.

 

¿Se siente el PP rehén de Galicia Bilingüe, apoya sus tesis?

Apoyo las tesis del PP, no de ninguna asociación. (Molares cambia automáticamente de idioma y continúa hablando en gallego). Yo misma hablo habitualmente en castellano, pero en mis cargos intento usar siempre el gallego, ya lo hice cuando estuve en el Sergas e intenté que todos los impresos estuviesen en los dos idiomas, y cuando fui concejala intervenía siempre en el pleno en gallego, a pesar de lo mal que lo hablo. Pero no se puede imponer un idioma. En Vigo, la mayoría de la gente habla castellano y no se les puede imponer el gallego. Tiene que haber libertad y no se puede obligar a que los niños tengan que estudiar todas las asignaturas en gallego sin contar con los padres. No todo el mundo sabe lo que significa “nocello”. Ni los propios profesores saben muchas veces cómo explicar en gallego su asignatura de matemáticas o de conocimiento del medio.

 

El miércoles hubo una moción de censura en Gondomar, uno de los 14 concellos de su competencia. ¿Qué opinión le merece el cambio de gobierno?

En mi cargo voy a tratar por igual a todos los alcaldes. Pero lo que me llegó es que había una situación de ingobernabilidad. En esto pasa algo parecido a lo del idioma. Una ley que en su momento podía parecer buena hoy está desfasada. En los 80 era necesario potenciar el gallego, igual que la ley electoral quería dar cobertura a los partidos minoritarios. Pero hoy no puede ser que las minorías se impongan sobre las mayorías.

 

¿Se declararía corinista o albertista?

Soy del PP y no creo que sean incompatibles. Trabajé siete años con Corina, desde la época en que estábamos en la Xunta, y me parece que es una gran gestora. Su trabajo en el puerto ya se está comenzando a ver, como la salida del primer crucero desde Vigo esta pasada semana. A Caballero, sin embargo, la gente no lo quiere.

 

¿Será Porro candidata a alcaldesa?

Eso lo dijo Feijóo en un mitin de las elecciones Europeas y a mi presidente no le llevo la contraria.

 

En 16 años de gobierno Fraga el PP cohabitó con alcaldes socialistas de peso en A Coruña y Santiago, sin plantarles batalla abiertamente. ¿Intentarán ahora conseguir las siete grandes ciudades o se podría dar esa misma cohabitación en el caso de Vigo?

Mi presidente lo dijo claro, él va a ganar y en las municipales vamos a ir a ganar. Es lógico que el presidente intente ir a por todas, porque es el primero que consigue ser presidente a la primera. No es cuestión de elegir si se gana en Vigo y no en A Coruña. ¿Por qué una si se pueden ganar todas?

 

¿Qué recorrido político se ve para usted misma?

Me considero una técnica. He vivido siempre el momento y soy una política rara porque no tengo ambición. Estoy en política porque me gusta gestionar recursos pero tengo que creer que puedo hacer algo en un puesto.



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